Grandes meandros y más Castillos para llegar a Maínz.
Era domingo y tras salir del camping, no encontramos nada a orilla del río para desayunar hasta llegar a Bingen, dónde tomamos un machista bien calentito.... Juanma ya hacía rato que había puesto el timón rumbo al bar.

Este castillo en particular a la altura de Bacharach, se encontraba enmedio de una pequeña isla enmedio del río.
Las vistas desde luego eran muy bonitas, daba gusto ciclar.
Llegamos a Maínz, comimos en el centro, en la terraza del museo Guttenber. De nuestro primer camping pasamos a nuestro primer Jungenherberger. Allí conocimos a Miguel, un madrileño que iba también haciendo el Rhin en la otra dirección. Nos tocó una habitación, como no con vistas al Rhin.

Por la tarde salínos a pasear un poco. Esta gente tiene unos parques impresionantes de verdes y de grandes en los que dá gusto descalzarse y tumbarse.





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